César
Vallejo es uno de los poetas peruanos más reconocidos de todo el mundo, dada la
impresionante innovación que supuso su obra para la poesía del siglo XX. Nació
el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco y falleció en París a los 46 años. Su
poesía se caracteriza por presentar un lenguaje poético muy auténtico, a lo
largo de su vida poética destacaron tres etapas: el modernismo, el vanguardismo
y social trascendente o revolucionaria. A lo largo de su vida escribió dos
poemarios, “Los Heraldos Negros” publicado en 1918 consistente de 69 poemas, y
“Trilce” publicado en 1922 consistente de 77 poemas.
El
poeta peruano se vio poderosamente influenciado en el comienzo de su andadura
poética por el modernismo, y sobre todo por uno de los más grandes
representantes de este movimiento: Rubén Darío. El modernismo se caracteriza de
una manera de escribir más innovadora y estética. La métrica es otro punto
esencial en este estilo. La tristeza, la melancolía, la soledad y la
idealización del amor son otros aspectos primordiales para el modernismo. El
poemario “Los Heraldos Negros” refleja ello, donde los poemas abarcan temáticas
sobre el amor, el sentido de la existencia, la muerte, el dolor, la conciencia
de orfandad, el absurdo, lo indiano, la religión y la familia. Esto se
evidencia en la primera estrofa del poema “Los Heraldos Negros”: “Hay golpes en
la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! / Golpes como del odio de Dios; como si ante
ellos, / la resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma… ¡Yo no sé!” que
habla sobre el dolor, la religión y la muerte. Por otro lado en “El Pan Nuestro”,
el tema principal es la pobreza. César Vallejo sufrió crisis y graves problemas
económicos durante su vida, lo cual se evidencia en su poema. Encontramos una
metáfora cuando habla de hacer pan en el horno de su corazón en el quinto verso
de la última estrofa: “y hacerle pedacitos de pan fresco / aquí, en el horno de
mi corazón...!”.Un horno se calienta, genera calor y en ocasiones produce
fuego, asimilándolo con su órgano y los sentimientos que desprende. El
sufrimiento, el dolor por vivir en pobreza, el rencor porque nadie lo ayuda, ni
siquiera Dios, el remordimiento y la culpabilidad generan demasiado calor y
fuego en su corazón por lo que para pedir perdón está dispuesto a utilizarlo
para darle de comer a los demás. Es una metáfora para explicar lo que está
sintiendo pero sobretodo el nivel al que lo siente. En “Idilio muerto” se
muestra la temática del amor, del que siente hacia su amada y del de dos lugares
contrapuestos, la ciudad y lo rural. Este se observa en la primera estrofa: “Qué
estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita / de junco y capulí; / ahora
que me asfixia Bizancio, y que dormita / la sangre, como flojo cognac, dentro
de mí” pues es una nostálgica evocación de su tierra asociada a la figura
femenina de Rita, que representa el universo cultural andino, y que se siente
asfixiado por la ciudad, ya que Bizancio es Lima, donde el yo poético intenta
olvidar a su amada.
Vallejo
se ve influenciado también por el vanguardismo unos años después de publicar su
libro “Los Heraldos Negros”. En esta etapa literaria de su vida es que su
estilo evidencia una evolución, pues cambia a comparación de su primer libro.
Es en esta etapa donde el lenguaje empleado en sus poemas es más personal. Transita
por todos los niveles del lenguaje, usando vulgarismos, cultismos, tecnicismos
y neologismos. También usa múltiples figuras literarias como paradojas, hipérboles,
sinestesias, onomatopeyas y antítesis. El poeta escribió su segunda obra
Trilce, en 1922 y a la fecha es considerada una de las más representativas de
la vanguardia. Por ejemplo uno de las características de la vanguardia se evidencia
en el poema “XXXII” donde se da el deliberado uso de neologismos a lo largo de
todo el poema, como por ejemplo en la primera estrofa: “999 calorías / Rumbbb...Trrrapprrr
rrach...chaz / Serpentínica u del dizcochero / engirafada al tímpano”. También
se evidencia el rompimiento de la metrica a lo largo del poema, con una rima
irregular. El poema “LXV” va dirigido a su madre, que para la época, ya había
muerto. Ésta no fue solo otra dolorosa perdida para él, sino la peor de todas
ya que fue su madre la persona en la que él apoyaba su vida; de allí viene el
hecho de que el poema esté cargado de múltiples figuras literarias, como las antítesis
y las anáforas. Por ejemplo en la tercera estrofa: “Estoy cribando mis cariños
más puros. / Estoy ojeando ¿no oyes jadear la sonda? / ¿No oyes tascar dianas?
/ Estoy plasmando tu fórmula de amor / para todos los huecos de este suelo.” En
esta parte del poema se evidencia el uso de la anáfora por la repetición constante
de la palabra “estoy” al inicio de cada verso. En el primer verso de la quinta
estrofa se observa el uso de la antítesis: “Así, muerta inmortal. Así.” donde
Vallejo da a entender que después de la muerte de la madre, él sigue amándola y
valorándola siendo así un ser eterno para su vida. El poema II se divide en
cuatro partes, cada uno tiene una palabra que se repite dos veces al principio
y cuatro al final: Tiempo, Era, Mañana, Nombre; con las tres primeras palabras
Vallejo presenta un orden cronológico atemporal que va del presente al pasado,
y luego al futuro. Aquí Vallejo demuestra una obsesión por el tiempo que ha
sido causada por sus días en la cárcel injustamente, en los que escribió gran
parte de Trilce, como se evidencia en la primera estrofa: “Tiempo Tiempo / Mediodía
estancado entre relentes. / Bomba aburrida del cuartel achica / tiempo tiempo
tiempo tiempo.”
Cesar
Vallejo en la última parte de su vida se enfoca en lo revolucionario. A comparación
de sus anteriores poemarios, “España, aparta de mi este cáliz” presenta temáticas
sociales producto del contexto en el que vivió, la Guerra Civil Española, ya
que Vallejo muestra su apoyo hacia el bando republicano. En el poemario hay
fuertes exclamaciones en la estructura lingüística, pues quiere dramatizar su
poesía. Presenta un humanismo esencial, literatura social y revolucionaria. El
lenguaje es más conciso, claro y sencillo de fácil entendimiento para el lector
pues buscaba acercarse más al pueblo. Esto se evidencia en el poema "Himno
a los voluntarios de la República" en el que alaba a los milicianos a la
vez que informa al público de que la Guerra, esa “cosa de españoles”, primer
verso de la quinta estrofa, es de suficiente gravidez para que sea considerada
“cosa de todos.” Además de la abundancia de los apóstrofes. En, por ejemplo,
“Batallas”, vemos “¡Oh vida! ¡oh tierra! ¡oh España!”; “¡oh débiles ¡oh suaves
ofendidos!”. En el poema “Cuídate, España, de tu propia España” es que se
evidencian también múltiples recursos literarios con el fin de resaltar ideas sociales,
como por ejemplo a lo largo de todo el poema se evidencia la anáfora, pues al
principio de todos los versos dice “Cuídate”, queriendo recalcar la preocupación
ante el temor que sentía hacia un futuro decadente español por la situación crítica
en la que el país se encontraba. También se observa la epifora en el séptimo verso:
“¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo, / negárate tres veces, / y del
que te negó, después, tres veces!” recalcando cuidarse de la gente desconfiable
del país.
En conclusión
en “Voy a hablar de la esperanza” se puede observar la constante evolución de
Cesar Vallejo a lo largo de su vida al pasar por las diversas etapas, modernismo,
vanguardismo y revolucionario, con un cambio progresivo en su estilo literario,
al igual que en el lenguaje empleado desde un lenguaje sencillo hacia la creación
de neologismos, con diversas temáticas basadas en su contexto como autor, por
lo que a mi parecer concuerdo que Vallejo es uno de los poetas peruanos más auténticos
e innovadores del siglo XX y también el ser considerado un poeta universal.